El triunfo de la xenofobia
Por Ana Paula
Penchaszadeh
El miedo a las consecuencias perversas
del tardocapitalismo, la incertidumbre instalada en el corazón de cada uno de
nosotros, tiene una cara visible: el inmigrante, aquél que perdió la batalla en
su lugar de origen y debe buscarse la vida en otras comunidades políticas que
necesariamente lo incluirán por su exclusión (extranjero, extra,
extraño).Zygmunt Bauman dice en su libro Vidas desperdiciadas que
“para quienes les odian y detractan, los inmigrantes encarnan –de manera
visible, tangible, corporal– el inarticulado, aunque hiriente y doloroso
presentimiento de su propia desechabilidad” y agrega, en tono provocativo, que
“si no hubiera inmigrantes llamando a nuestras puertas, habría que
inventarlos”.
Argentina no está al margen de la gran
ola xenófoba que se expande y cobra fuerza a nivel mundial. Las declaraciones
de Pichetto y sus ecos posteriores
confirman la regla básica del tardocapitalismo en períodos de crisis: como no
hay respuesta a los grandes males que nos aquejan y porque estamos muy lejos de
poder siquiera imaginar modelos alternativos, las migraciones sirven para
diferir los grandes debates y repartir culpas. Ahora bien, lo que posibilita
esta operatoria sacrificial sobre los migrantes es la existencia de dos grandes
umbrales de extranjería con los que cuentan los Estados para generar lógicas de
extrañamiento en nuestro fragmentado sistema-mundo político. El primer umbral
de extranjería se vincula con el carácter “expulsable” del migrante. La gran
diferencia entre un nacional y un migrante es que el primero no puede ser
expulsado y extrañado por su propio Estado (hasta los criminales son reclamados
por sus Estados de origen), mientras que el segundo puede ser deportado y
expulsado incluso (la mayoría de las veces) por razones de índole puramente
administrativa. El segundo umbral de extranjería se basa en la no pertenencia a
la comunidad política: los migrantes no tienen voz ni voto (ni hablar de
derecho a ejercer cargos públicos) en la comunidad de acogida; son una
importante minoría sistemáticamente silenciada para la cual no aplican las
garantías del sistema democrático representativo (el voto como premio y castigo
que necesariamente orienta las “estrategias políticas” de candidatos y
funcionarios). Estos dos umbrales explican la instalación de la xenofobia en
las democracias y deben pensarse de forma dinámica: en la medida en que los
migrantes no tienen voz ni voto, los representantes y funcionarios no son
regularmente responsables frente a ellos y esto favorece lógicas de
extrañamiento basadas en la criminalización y la estigmatización.
Veamos cómo vienen funcionando en
Argentina estos dos umbrales: el goteo xenófobo en los medios de comunicación
viene preparando el terreno para el cambio de paradigma en la gestión pública
de las migraciones. Detrás de Pichetto y sus acólitos hay decisiones políticas
concretas que afectan la vida de casi 2 millones de ciudadanos extranjeros en
nuestro país. Por nombrar sólo algunas de las más preocupantes:1) el cierre del
programa de abordaje territorial, fundamental para la regularización de los
migrantes; 2) la creación de un centro de detención para migrantes (por
infracciones administrativas a la Ley de Migraciones); 3) la reorganización de
la Dirección Nacional de Migraciones en base a las ideas de control y seguridad
(donde la palabra “derechos” brilla por su ausencia), según trascendiera en el
Boletín Oficial el pasado 3 de noviembre; 4) el proyecto de modificar el
decreto reglamentario de la Ley 25.871 (cuando no la propia ley) para
“facilitar” las expulsiones, etc. Todas estas medidas sólo pueden comprenderse
en un contexto en el que los migrantes son definidos en el horizonte de la
criminalidad. La decisión de crear un Centro de detención para migrantes en
Argentina es, en este sentido, un buen ejemplo. La Dirección Nacional de
Migraciones, en una zaga frenética de comunicados emparchados y modificados,
expresó en su página web que el centro tiene como fin “combatir la
irregularidad migratoria” y retener a los migrantes con pedido firme de
expulsión por infracciones a la ley de migraciones. Muchos conciudadanos
aplaudieron la medida: “por fin se castigará a esos extranjeros que abusan de
nuestra hospitalidad y vienen a delinquir a nuestro país”.
Es preciso explicar aquí por qué la
medida es discriminatoria y excesiva. En primer lugar, ningún migrante elige la
irregularidad migratoria (imaginen por un momento conseguir un trabajo formal,
firmar un contrato de alquiler o comprarse un celular sin un DNI). Es deber del
Estado argentino habilitar canales simples y razonables para alcanzar la
regularización documentaria y comprometerse en una política receptiva
responsable. La irregularidad migratoria es una falta administrativa producto
de una ineficaz política migratoria a la hora de otorgar un estatus jurídico a
los extranjeros que ingresan al territorio (pero este gobierno cerró el
Programa de abordaje territorial y suspendió los visados humanitarios).
El Estado produce la irregularidad y la
sanciona, en primer lugar, con el peor de los castigos que existen en nuestro
país (la privación de la libertad) y, en segundo lugar, con la expulsión. Para
el sentido común que confunde migración y criminalidad (sentido común
retrógrada, promovido y alimentado por los medios de comunicación y algunos
funcionarios públicos) ¿qué mejor que poder disponer de un medio eficaz para
detener y expulsar delincuentes?: el gran problema es que se confunde así al
migrante en situación migratoria irregular, que en todo caso ha cometido una
falta administrativa (equivalente a una multa por mal estacionamiento), con el
delincuente que, ya sea nacional o extranjero, entra por la vía del derecho
penal y le cabe la prisión (y, además, si es migrante, la expulsión, luego de
haber cumplido su condena).
(..)
Cuando vemos avanzar discursos y
prácticas que señalan a una minoría (aproximadamente 1 de cada 20 habitantes de
la Argentina es migrante) como la culpable de todos los problemas que nos
preocupan y atañen, el único argumento democrático válido para zanjar la discusión
es que, en nuestro país, las personas tienen derecho simplemente por ser
personas. Quien discrimina y excluye arruina el principio básico de toda
democracia: la igualdad (al menos formal) de todos y cualquiera.
Con motivo de los festejos por el Día
del Migrante, el 4 de septiembre del corriente año, Marta Guerreño López, líder
paraguaya cordobesa, pronunció estas palabras:
“Siempre me pregunto ¿por qué todos los derechos dependen del
hecho de haber nacido en un lugar? ¡Si uno no decide donde nacer! Sí podemos
decidir donde trabajar, donde aportar, donde ser parte. ¿Por qué nos ‘cobran’
algo que no depende de nuestra voluntad y elección? El lugar de nacimiento es
el primer misterio del ser humano. No elegimos donde nacemos, entonces ¿por qué
ser tan simplistas y señalar el suelo y la sangre como dadores de todos los
derechos?
”Hoy, como Marta, quiero decir que no
sé todas las respuestas a los problemas, pero sí sé que el hecho de haber
nacido en otro lugar no debería quitar derechos propios del que habita y vive
en un determinado lugar del mundo, sea el que fuera. Que los adoptados también
somos parte del país y que no tenemos por qué cargar con todos los fantasmas y
los miedos de los anfitriones. Ser inmigrante implica sólo haber
nacido en otro espacio geográfico, esto no nos
convierte en delincuentes, tratantes, narcotraficantes o terroristas.
Hoy, como una ciudadana que nació lejos, pido a todos diálogo, respeto,
concertación y más diálogo.”
* Investigadora del CONICET y del Instituto de
Investigaciones Gino Germani
[Fuente: https://www.pagina12.com.ar/7283-el-triunfo-de-la-xenofobia]
1)
¿Qué es xenofobia? (1.5p)
2)
¿Cuáles fueron las declaraciones de Pichetto? (1.5p)
3)
¿Cuáles son los “umbrales de extranjería” que describe la autora
del artículo y convierten a un migrante
en una personas “desechable”? (2p)
4)
¿Cuáles son las decisiones políticas que en nuestro país afectan a
casi 2 millones de migrantes? ¿Qué concepción del extranjero subyace a estas
políticas? (1.5p)
5)
Leé las palabras de la líder paraguaya –cordobesa, Marta Guerrero
López a raíz en la Fiesta del
Migrante. Explicá el sentido de la
siguiente expresión: “¿Por qué todos los derechos dependen del hecho de haber nacido en
un lugar?” (2p)
6)
DE acuerdo a lo que venís leyendo acerca de diversidad cultural,
¿cuál es tu opinión acerca de la presencia de personas de nacionalidades y
culturas distintas en nuestro país? Escribí un párrafo de al menos 10 líneas en
el que desarrolles tu postura al respecto (podés estar a favor o en contra, el
punto es que argumentes tu posición) (2p)
Chicos ésta es la entrevista en la que el senador Pichetto descarga contra los inmigrantes. El ejercicio que les pido es que escuchen los argumentos del senador para sostener que hay que CONTROLAR la migración. Sus argumentos son:"la Argentina se empobrece recibiendo migrantes pobres"; "funciomanos como ajuste social de Bolivia y ajuste delictivo del Perú que transfirió el esquema de narcotraficantes a las villas de nuestro país". ¿PUeden estar de acuerdo con PIchetto y discutir con el artículo de Página 12? SÍ, lo que me interesa es que puedan justificar sus opiniones.
ResponderEliminarhttps://www.youtube.com/watch?v=1IC7x7BE9tg